La historia familiar de By María

abril 10, 2019

La historia familiar de By María

Por Victoria O’Ryan, Fotografía por Gita Buga

By María, la empresa familiar reconocida por sus pickles dulces, nació en 2012 a propósito de un viaje al sur, una reunión entre amigos y una receta sensacional de pickles agridulces con ingredientes frescos cosechados del jardín. Conversamos con Lucas Irabarren para saber más sobre su historia.

¿De dónde surge el nombre By  María?

María es la hija de Manuela, que es mi socia y mi hermana. Nació al mismo tiempo que el proyecto y es lo más genial del mundo, siempre dice “¡By María se llama así por mi!”. A los dos nos gustó mucho el nombre, de hecho si yo hubiera tenido una hija antes se habría llamado María. Es bonito y es chileno, es un nombre muy tradicional. Quisimos jugar con el cruce entre lo gringo, porque los pickles son tradicionales de Estados Unidos y el origen del encurtido viene del extranjero. Por otro lado nuestros productos son totalmente autóctonos, como la sal marina de Cahui, el vinagre de manzana del sur, la pimienta de canelo. De ahí nace la mezcla de “By María”.  

¿Cómo partió?

El nacimiento de By María fue bien orgánico en verdad, durante un viaje al sur de Chile. Una gran amiga, la Cata, que tiene su propia huerta y hace sus propias recetas, nos preparó unos pepinillos agridulces que me volvieron loco. Cuando regresé a Santiago quise hacer mi propia versión y empecé a probarla con los amigos en cumpleaños. Le gustó a todo el mundo, me decían “tienes que hacer algo más grande con esto”. Fue ahí cuando apareció Manuela, mi socia, ella impulsó el proyecto. Armamos algunas muestras y unas tarjetas y lo comenzó a ofrecer en distintas tiendas para ver cómo lo recibían. En la primera tienda les gustó muchísimo. Rápidamente, luego de 6 meses, ya teníamos como 50 tiendas vendiendo nuestro producto. Pero fue totalmente orgánico, desde cocinar en la casa, hasta lo que somos ahora, aún pequeños, pero un poquito más formados.

¿Se imaginaron el impacto que iban a tener?

La verdad, siempre le tuve mucha fe al proyecto. Nunca tuve la ambición de que fuera lo más grande del mundo, pero veía la cara de la gente cuando lo probaba, veía la buena aceptación que tenía el frasco mismo, el diseño, la onda que había agarrado la marca, y desde el principio encontraba que si hacíamos las cosas medianamente bien podría ser un proyecto exitosos.

¿Qué es lo que te motiva a continuar con la empresa?

Creo que lo que nos incentiva a seguir es esta "familia By María" que se ha generado. Más allá del producto que vendemos, con el tiempo me di cuenta de que me gusta mucho crear una comunidad en torno a la empresa. Finalmente en By María hemos tratado de hacer eso, cultivar la relación que tenemos con los que trabajan con nosotros, con nuestros proveedores, con los productores, la gente que nos compra. Creo que ese proyecto es lo más bonito que hemos generado y es lo que realmente nos incentiva a seguir trabajando.

¿De dónde salió el personaje de Pepe Pino?

A nosotros nos encanta comunicar, y trabajamos con dos personas que son bien geniales, Francisca Alcalde y Tomás Dirtrans, que nos han ayudado un montón. Ellos empezaron la verdad, ellos armaron estos personajes y probablemente van a aparecer más. Me encantaría tener corpóreos de ellos. Nos parece divertido, queremos ser una empresa que tenga ese espíritu. Me encantaría disfrazarme yo mismo de Pepe Pino. Es para ser cercanos, reírnos un rato, es una humorada y lo disfrutamos así.

¿Cómo ves a By  María en 10 años más?

Me encantaría que fuera un referente de una empresa que hace bien las cosas, con una relación bonita con la gente que trabaja con nosotros y con la gente que nos provee, que tengamos un rollo bonito con el medio ambiente, con nuestras materia primas. Yendo a algo más físico, me encantaría llevar la empresa a un barrio céntrico, como una fábrica que la gente pudiera ir a visitar para que conozcan los procesos, con la posibilidad de comer nuestros productos ahí y de probar las cosas que hacemos. Siempre con Manuela nos hemos imaginado un proyecto así, generar un pequeño núcleo dentro de la ciudad que sea el núcleo By María y que tenga tanto la producción de pickles y salsas como también eventos culturales y fiestas. Hemos pensado que By María tiene el potencial para generar ese tipo de cosas. 

¿Has pensado en tomarte tiempo en algún momento o en renunciar?

No, me gusta mucho lo que estoy haciendo. He estado muy cansado pero nunca he pensado en renunciar. Tampoco me veo toda la vida en esto. Es una etapa en la que estoy ahora, que la estoy viviendo a concho y que le estamos dedicando prácticamente toda nuestra energía.

¿Algún momento particular que haya sido muy difícil?

Yo creo que nos pasa cada cierto tiempo. Pasamos por momentos muy buenos, y luego hay momentos de aprendizaje durísimos. Generalmente, cuando tenemos que crecer, ese cálculo económico de espacio, de gente y de aumentar la producción se vuelve un desafío. Con Manuela somos ambos diseñadores, entonces, si bien hemos aprendido mucho, también hay conocimientos que no tenemos y que muchos emprendedores no tienen. Nosotros somos hiper exigentes y para serte honesto hemos tenido periodos en los que decimos "esto no da más", o no sabemos qué hacer, o tenemos pérdidas grandes. Pero son procesos de aprendizaje que cada vez hemos tomado mejor y que cada vez ocurren menos. Hay que aprender de ellos y seguir.

¿Se han agarrado de las mechas con tu hermana en algún momento?

Sabes que súper poco, respetamos mucho nuestros espacios y confiamos mucho en el otro. Es delicado tener proyecto que involucre a la familia, por eso mismo tratamos de hacer las cosas bien. Con cualquier persona es difícil trabajar, pero si cada uno tiene sus roles claros y respeta los procesos y la gestión del otro, todo debería andar bien.



¿Alguna anécdota divertida que les haya pasado?

Iba una vez por Tobalaba, que está llena de hoyos, con mi camioneta Berlingo del año 98, que amo aunque se caiga a pedazos, cargada con 800 kilos de frascos. Frené brusco y se me cayeron todos los frascos encima y fue medio terrible. Pero bueno, son gajes del oficio. Partimos de la nada y teníamos que hacer ese tipo de peripecias, se nos caía todo siempre.

¿Alguna persona que los inspire o que tengan como referencia?

Más que tener referentes, realmente, a nosotros nos interesa más buscar un camino propio. Si bien hemos buscado referentes afuera, hemos tratado de ser bastante auténticos en cómo queremos hacer las cosas. Tratamos de ser todo lo contrario respecto a una empresa normal, muchas veces tomamos decisiones medio extrañas, que no se entienden mucho pero que a nosotros nos hacen sentido.

¿Cómo ha sido la experiencia de formar parte de Haciéndola?

Ha sido muy útil en el proceso de By María que exista una instancia así, que apoye y aconseje. Es súper necesario. Ayuda a caerse menos, a tener noción de cómo lo hacen otras personas y saber qué es lo que uno quiere hacer y lo que no.

¿Qué mensaje le darías a los que están empezando a emprender?

Más que hacer un gran plan de negocios o prestar demasiada atención a las lucas que íbamos a ganar, a nosotros nos funcionó enfocarnos en tener un buen producto, un buen servicio, un buen equipo y sobre todo querer lo que estamos haciendo. Si no le tienes cariño a tu proyecto eventualmente se te va a caer.